TRABAJAR TODO EL DÍA DE PIE PUEDE PASAR FACTURA: LO QUE MUCHAS ENFERMERAS EXPERIMENTAN DESPUÉS DE HORAS DE JORNADA

hace 1 semana

Pasar muchas horas de pie, caminar constantemente por pasillos y realizar movimientos repetitivos forma parte de la rutina diaria de numerosas enfermeras y otros profesionales de la salud.

Aunque mantenerse activo puede ser beneficioso, permanecer durante jornadas prolongadas en determinadas posiciones también puede provocar cansancio, molestias musculares y sensación de pesadez en las piernas.

Una imagen de una profesional sanitaria llevándose la mano hacia la zona lumbar sirve para recordar un problema frecuente entre quienes realizan trabajos físicamente exigentes.

EL DOLOR DE ESPALDA ES UNA MOLESTIA FRECUENTE

La zona lumbar soporta una parte importante de las cargas y movimientos realizados durante el día.

En el caso del personal sanitario, actividades como inclinarse sobre una cama, ayudar a movilizar pacientes, empujar equipos o permanecer mucho tiempo de pie pueden aumentar la tensión muscular.

Esto no significa que cualquier dolor sea consecuencia directa del trabajo, ya que existen numerosas causas posibles.

LAS PIERNAS TAMBIÉN PUEDEN SENTIR EL ESFUERZO

Después de varias horas de pie algunas personas experimentan piernas cansadas, sensación de pesadez o hinchazón alrededor de los tobillos.

Permanecer prácticamente inmóvil durante períodos prolongados puede favorecer la acumulación temporal de líquido en las extremidades inferiores.

Alternar entre caminar, sentarse y estar de pie puede resultar más cómodo que mantener una misma postura durante toda la jornada.

MOVER PACIENTES REQUIERE UNA TÉCNICA ADECUADA

Uno de los momentos que mayor esfuerzo físico puede exigir dentro de un hospital es movilizar a una persona que necesita asistencia.

Intentar levantar demasiado peso utilizando principalmente la espalda puede aumentar el riesgo de lesiones.

Cuando sea posible, deben utilizarse las técnicas y equipos de movilización disponibles, además de solicitar ayuda cuando una tarea requiera más de una persona.

EL CALZADO PUEDE MARCAR UNA DIFERENCIA

Utilizar un calzado adecuado para largas jornadas también resulta importante.

Debe proporcionar comodidad, estabilidad y adaptarse correctamente al pie.

Un zapato incómodo durante ocho o más horas puede contribuir a aumentar la fatiga.

Pero tampoco existe un único tipo de calzado perfecto para todas las personas, ya que las necesidades pueden variar.

PEQUEÑOS DESCANSOS PUEDEN AYUDAR

Cuando el trabajo lo permite, cambiar de posición periódicamente puede reducir la sensación de permanecer horas en una misma postura.

Caminar unos minutos, sentarse durante los descansos o realizar movimientos suaves puede ayudar a disminuir la rigidez.

Fuera del trabajo, mantener actividad física regular y fortalecer progresivamente la musculatura también puede ser beneficioso para muchas personas.

NO TODO DOLOR DEBE CONSIDERARSE “NORMAL”

Existe una diferencia entre terminar una jornada sintiendo cansancio y presentar síntomas persistentes o intensos.

Un dolor fuerte que no mejora, debilidad en las piernas, entumecimiento, pérdida de sensibilidad, hinchazón importante de una sola pierna o cualquier síntoma que empeore merece valoración médica.

Especialmente cuando el dolor comienza después de una caída o esfuerzo importante.

CUIDAR A QUIENES CUIDAN

Los profesionales sanitarios pasan gran parte de sus jornadas pendientes del bienestar de otras personas.

Sin embargo, proteger su propia salud también resulta fundamental.

La ergonomía, los descansos adecuados, una correcta movilización de pacientes y condiciones laborales apropiadas pueden ayudar a reducir parte del desgaste físico asociado con determinadas tareas.

CONCLUSIÓN

Trabajar durante largas jornadas de pie puede provocar cansancio y molestias en diferentes partes del cuerpo, especialmente cuando además existen movimientos repetitivos o esfuerzos físicos.

Enfermeras y otros trabajadores sanitarios enfrentan diariamente este tipo de exigencias.

Escuchar las señales del cuerpo y no ignorar un dolor persistente es importante. Una molestia ocasional puede relacionarse con el esfuerzo diario, pero cuando los síntomas se vuelven frecuentes o intensos, lo adecuado es buscar una evaluación profesional.

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